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Reglas a la hora de vestirse en una Pyme
por Juan Ignacio Haun (*)

El mundo laboral fue cambiando con el correr del tiempo. La flexibilidad, el trabajo desde casa y las tareas se fueron modernizando, sin embargo, hay algunas cosas que no se modifican tan rápido.

La vestimenta es un punto clave para cada empresa, si bien hay rubros en los que las zapatillas ya son aceptadas, en algunos esto no parece cambiar.

Los más jóvenes son quienes más se ven influenciados por este tipo de cuestiones.

Anteriormente ir a trabajar a una oficina implicaba traje, pantalones de vestir, camisa y tapado.

No era común ver a la gente de jeans, zapatillas, remeras o vestimentas demasiado llamativas.

Sin embargo, algunos rubros se vieron transformados en los últimos tiempos y llevar un traje a una agencia de publicidad es algo impensado. Todo esto forma parte de la transformación en el mundo laboral.

Los millenials que abarcan muchos de los puestos de trabajos actuales poco a poco fueron imponiendo sus formas más descontracturadas y la modernidad como parte de este mundo.

Incluso esto no sólo se remite a la vestimenta. El pelo o bien los tatuajes y piercings no escapan a lo que las empresas fueron permitiendo en los últimos 10 años.

Cabe recordar que hace 15 años atrás era impensado que alguien con un tatuaje concurriera a la oficina, los trucos para ocultarlos abundaban y el pelo debía estar prolijo y de colores naturales.

Sin embargo, esto hoy cambió, las generaciones más jóvenes no admiten esto como un impedimento a la hora de buscar un trabajo. La moda de teñirse el cabello, utilizar aros o bien mostrar sus tatuajes con orgullo se impusieron y la flexibilidad frente a esto se transformó en una realidad.

Algunos rubros aún mantienen cierta firmeza en sus códigos de vestimenta, en general son los más tradicionales. Por ejemplo, los de salud, finanzas, o bien, lo corporativo hoy siguen siendo rubros en los que la creatividad a la hora de vestirse no es tan bien aceptada, ya que mantienen las formas y la prolijidad en el vestir.

Sin embargo, sistemas, publicidad, relaciones públicas o incluso las empresas de retail ya adoptan estos nuevos códigos como propios y los trasladan a sus empleados.

Las empresas pasaron de buscar a los candidatos a que ellos los busquen, ser marca empleadora es uno de los objetivos de las grandes firmas internaciones, por lo cual, ofrecer flexibilidad y entender que están buscando las próximas generaciones es un punto a tener en cuenta si se quiere captar a los mejores talentos.

La clave siempre está en entender el negocio y como traslada la empresa su imagen. Esto evitará caer en el error de concurrir vestido de una manera que no va a ser bien aceptada.

Por el lado de las empresas, dejar las reglas claras con un código de vestimenta ayuda a que no se cometan errores y los empleados se comporten como lo esperado.

De todas maneras, el mundo avanza. Hoy los cenntenials se están incorporando al mundo laboral y la flexibilidad en el mercado de trabajo es cada vez más evidente y clara.

No se podrá correr detrás de lo que viene, sino anticiparse a lo que ya está instalado y tratar de entender que las nuevas generaciones viven más descontracturadas, desde lo que piensan hasta lo que visten.-




(*)Gerente Comercial de Bumeran